Alba O El Manual Histriónico Para Novatos

Texto PARALELO Fotos Marisabel Peña*

Macarena Arias, protagonista de Alba.

A los 11 años, Alba es una niña de voz suave y frases cortas que no sabe cómo enfrentar la enfermedad de su madre y apenas conoce a su padre. En su escuela no encuentra la fórmula de relación con sus compañeros y cuando está sola, asume un tímido sentido de auto reconocimiento para entablar relaciones.

Alba, película de la directora Ana Cristina Barragán (1987), es eso: una mirada a las relaciones filiales, sociales y personales a través de su protagonista (Macarena Arias), una actriz sin experiencia previa que guía la narración en un mundo donde resuelve sus problemas sin la ayuda de nadie.

Alba está asustada porque su madre (Amaia Merino) está enferma en un hospital y se muda recelosa con su padre, Igor (Pablo Aguirre), quien la recibe en su casa como a una desconocida. Ahí empieza un examen mutuo en el que él intenta acercársele en monosílabos mientras Alba prefiere contarle sus confidencias a su moribunda madre.

Alba es una película de historias mínimas donde la protagonista explora su relación íntima, ya sea aprendiendo a menstruar sola o viendo fotos viejas de su papá. La relación con él está fundada en gestos. Observan en silencio sus rutinas y sus complicidades momentáneas para atenuar su soledad: mientras a Alba le gusta armar rompecabezas, Igor trata de hacerla sentir cómoda en casa, a veces sin éxito. Ya en su escuela, Alba confunde sus dificultades de adaptación con bullying. Su aprendizaje es personal y casi siempre en solitario. En la mayoría de escenas es una evaluadora sosegada de sus alrededores, una evaluadora de lo que no le es familiar.

La interpretación de Arias es el punto más fuerte del filme. Los diálogos internos de Alba son el método que tiene para construir confianza con sus alrededores, muchas veces en situaciones tensas o bochornosas; en esa entrada a la adolescencia donde las cosas son confusas y las identidades apenas están germinando. A las puertas de la pubertad, Alba tiene solo una amiga, pues sus relaciones son siempre uno a uno; cuando socializa demasiado, pierde referencialidad.

Escena en el set de la película.

La fotografía es aliada de su psique: la cámara hace planos cerrados cuando Alba siente complicidad en lo que hace, como cuando juega con una mariquita que pasea entre sus dedos. La cercanía o lejanía es el momento de interiorización en el que se halla el personaje.

Alba explora temas de pre adolescencia y amistad, pero sobre todo de soledad y congoja, —apaciguados en catarsis durante la escena final— el momento más emotivo del filme, cuando ya no hay más que decir, no hay secuela imaginable. Alba es una historia puntual sobre la verosimilitud de las relaciones humanas, una ficción producto de la realidad. 

*Foto del banner y escena, cortesía de Caleidoscopio Cine y TG Producción y Comunicación Integral


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