Startups 4.20

Texto Oscar Maldonado Imágenes Cedidas por las marcas

Jalea Real CBD

CBD son las siglas del momento en las mesas de discusión cannábica del país. Este compuesto encontrado en diversas concentraciones tiene propiedades como el alivio del dolor, el combate a cuadros de depresión y —según algunos estudios— puede ser vital como compuesto neuro protector.  

Por esas razones, CBD Jalea Real es la apuesta de RunaMed, una compañía ecuatoriana que busca situarse en el mapa cannánbico con productos hechos exclusivamente con CBD. Jalea Real es el producto más conocido de la compañía. RunaMed vende Jalea Real y otros productos cannábicos desde el portal Cannadicina, el primer e-commerce ecuatoriano para productos altos en CBD.

Los fundadores de Cannadicina, por ahora, prefieren guardar el anonimato. Sin embargo, no tienen reparos en explicar los “cómo” y los “por qué”: “Jalea Real nació porque tengo un familiar que producía miel de abeja y jalea en el sur del Ecuador, donde yo vivía”, dice uno de ellos. El interés en la miel se convirtió en una propuesta más radical: experimentar con plantas de marihuana, específicamente con la variedad Charlotte´s Web para ver hacia dónde podían tomar camino.

Tres años después, el resultado es que el portal Cannadicina cuenta con un portafolio de productos que incluyen aceites, extracciones, pomadas, kits portátiles para análisis y vapes. El best-seller es la Jalea Real de 1.000 mililitros que cuesta USD80. A la par tienen presentaciones de 5.000 miligramos de concentración en 100 mililitros de aceite (USD360) para cuadros de epilepsia y de 1.700 miligramos en 30 mililitros de aceite. RunaMed maneja los productos tomando en cuenta las concentraciones en miligramos y no en porcentajes. “Cuando manejas concentraciones sabes específicamente cuanto contiene cada gotita (…) cuando sabes eso, puede dosificar de manera más precisa.

Jalea Real maneja concentraciones distintas para poder mover producto de diferentes precios. “En un principio solo queríamos hacer un producto con una concentración alta pero el costo acaba siendo muy elevado. Por eso decidimos hacer presentaciones que bajan hasta los USD20 en algunos casos”.

Una parte de los productos de RunaMed son hechos en Ecuador mientras que ciertos lotes de extracto compran en Perú y Estados Unidos, donde los socios vivieron y aprendieron el ABC de los cannabinoides y desde donde trabajan con un proveedor. “Cuando estuvimos allá finalmente pudimos ver cómo funciona el tema”.

El menú cannábico de RunaMed incluye ciertos comestibles como dulces y gomitas, altas en CBD y traídos al país, igualmente, desde los Estados Unidos. “Todo lo que tenemos es CBD, nada de THC por el momento y queremos mantenerlo así”. Una vez hecha la importación se “brandea” a los productos con la marca y se los distribuye en algunas comercios locales como Serenidad Spa y Evolv, en Quito y Cumbayá respectivamente.

Ahora, la venta de los productos se realiza principalmente por la cuenta de Instagram de la marca mientras el portal Cannadicina gana tracción y se abre para que productos cannábicos de otros emprendedores también puedan venderse desde la web de Cannadicina.

Debido al fanatismo de los fundadores por el deporte, han buscado a deportistas ecuatorianos a quienes les guste la Jalea Real para auspiciar eventos de jiujitsu, MMA y kickboxing. En el futuro esperan abrirse al box y a la bicicleta.

Por qué haces esto: para ayudar a quienes lo necesiten y a mí mismo.

El próximo paso: lanzar kits para realizar análisis de cannabinoides y cromatografía.

Cepa CBD favorita: ACDC.

@Iv3ja

Si es que hay un candidato para el chef pastelero cannábico arquetípico en Ecuador, Iv3ja reclama el trono. Esta marca de dulces cannábicos lleva siete años en el mercado nacional y en su menú de productos hay de todo: brownies, tortas, chupetes, gomitas y pasteles, todos cuidadosamente preparados y brandeados con el logo de una abeja pastelera.

“Iv3ja es la mezcla de mis dos nombres pues quería que se algo muy mío”, dice su fundadora, quien prefiere presentarse con perfil bajo. El arte de cómo hacer buenos dulces antecede al ideal de una dulcería cannábica. Iv3ja aprendió desde pequeña las vías de la pastelería hasta que decidió con su esposo lanzarse al ruedo verde. Y así, el fetiche por lo dulce empezó a cruzarse con los extractos y los destilados cannábicos.

La propuesta de Iv3ja es hacer pastelería de calidad, sin excusas, sin peros y sin creepy. “Las plantas las produce mi esposo (Apeman). Él es grower desde hace 30 años y, sin miedo a equivocarme, sé que sus flores son las mejores que se producen en el Ecuador, son las mejores plantas que he visto y no llevan químicos ni pesticidas”.

Ante la imposibilidad de hacerse con comestibles de calidad en Ecuador, la carta de la abeja se lanza con todo. “Tenemos todo lo que te puedas imaginar: cupcakes, brownies, chocolates, toffes, cheesecakes, smurfs, etc.” El stock de dulces varía dependiendo de los pedidos y de cómo se va haciendo con las flores y con los ingredientes.

Casi siempre, los comestibles cannábicos que se encuentran en el mercado ecuatoriano se realizan con variedades chola o cripi, no solo por la evidente mala calidad sino porque la cantidad necesaria de extracto para producir dulces cannábicos demanda cosechas de marihuana de muchísimo gramaje y granjas así, en Ecuador, no existen. A pesar de eso —según Iv3ja— aún cuesta que la gente aquí reconozca el valor del trabajo y que asuman que los precios no son bajos, ya que el precio promedio de un chocolate es USD15, algo que pocos están dispuestos a pagar. “Hago, bajo pedido, tortas enteras pero como digo, si no hay gente dispuesta a pagar por un chocolate, mucho menos por una torta entera”.

Tras su mudanza de Quito a Medellín para expandir el negocio por allá (según Iv3ja, la aceptación del cannabis y los mercados alrededor de la planta están mucho más desarrollados allá), ella circula entre ambas ciudades y mueve stock dependiendo de la demanda que tenga.

A grandes rasgos, la marca produce dulces cannábicos con un valor de 250ml de extracto por receta; eso puede ser de destilado o extracto. “Mis dulces son fuertes, siempre recomiendo que vayan de menos a más midiendo la tolerancia; mis chupetes, por ejemplo, pueden ser compartidos por dos y hasta tres personas”.

Los pedidos y compras se realizan normalmente por la cuenta de Instagram de la marca y la distribución al cliente se pacta después. “Para vender me guío por recomendaciones, amigos en común… Trato de moverme con cautela, pues aun cuesta hacer cosas así abiertamente en el Ecuador. Iv3ja es una nota consciente y muy personal, de saber de dónde viene la flor, de cómo lo preparo. Puede que me digan malcriada o lo que sea, pero yo ni loca me como otros dulces cannábicos en Ecuador que no sean los míos”

Día 4.20 perfecto: amigos, comida y porro.

Cepa favorita: Blue Widow y Moby Dick.

El próximo paso: vender más en Quito que en Medellín.

Cerveza Cuatro Veinte

Lúpulo, cebada, agua. Y marihuana. Así se fabrica la primera marca de cerveza cannábica del mercado ecuatoriano: la Cuatroveinte, un sello de disfrute artesanal que lleva produciéndose desde hace seis meses en las afueras de la capital.

El proceso para hacer la Cerveza Cuatroveinte involucra tres lanzamientos de lúpulo y la añadidura de flores de cannabis en el segundo para agregarle el aspecto psicoactivo al ya conocido amargor, el sabor y el aroma de las artesanales.

Al momento, la marca tiene tres tipos de cerveza cannábica: rubia, roja y porter. Cada botella tiene 300cc con grados alcohólicos que van desde 4,5% para la rubia y 8,0% para la porter. Ante esto, el recado de Daniel es inmediato: tomarlas con cuidado pues son fuertes, especialmente la negra. Si hablamos sobre cantidades, Daniel explica que para obtener 25 litros de una variedad particular son necesarios 75 gramos de flor de cannabis, principalmente cepas sativas. Cada unidad cuesta USD5.

La aventura de producir cerveza cannábica empezó con una marca llamada Ancestros (no cannábica) en trabajo con un socio guayaquileño con quien compartía el gusto por la cerveza. De ahí, el paso hacía meter cannabis fue natural, principalmente por el auge de la planta en ciertos espacios de la gastronomía local. “Empezamos a entender cómo tratar a las plantas y sus flores intentando hacer extractos y cremas, de ahí dimos ya el salto al cannabis”.

Las flores usadas para producir la Cuatroveinte vienen de un banco de semillas sativas colombianas que han probado ser rendidoras. “Es una cerveza chill que te mantiene activo y relajado”, dice Daniel. Para distribuirla ha llegado acuerdos con algunos locales reales y virtuales como el Black María Café de Quito y a través de la fanpage Natural Farmer Shop.

Por qué haces esto: por amor a la planta… y a la cerveza.

El próximo paso: informarse antes de meterse a discutir.

Cepa favorita: Amnesia Haze.

CBD Sunset

La historia de CBD Sunset, siguiendo un patrón en el desarrollo de una industria ecuatoriana, empezó en Estados Unidos donde Juan, su fundador, vio lo que era posible hacer con el cannabis. “Yo vivía en Colorado, crecí allá, y vi cómo se fue desarrollando la industria con la legalización, la disponibilidad de fondos, el conocimiento técnico…”. Trabajar en granjas de cannabis fue el clic que provocó el nacimiento de este emprendimiento. El trabajo en las granjas de Colorado, California y Oregon le dio asiento de primera fila al boom cannábico norteamericano y los procesos necesarios para levantar un negocio.

Eventualmente, Juan regresó al Ecuador para buscar una alternativa al cannabis recreativo, pues de alguna manera vio también el “lado oscuro” de la industria del cannabis en EE.UU.: precios a la baja tras la legalización y los impactos no deseados del cannabis en la mente y cuerpo, pues “no todo es perfecto y no veo al cannabis como algo completamente inofensivo”.

¿La decisión? Involucrarse en el país no con cannabis recreativo sino con cáñamo, una variedad muy baja en compuestos psicoactivos pero muy buena para tratarla industrialmente para producir desde textiles hasta extractos con CBD.

Así, desde hace un año, CBD Sunset busca entrar (o quizás fundar) un mercado local para aceites de cáñamo. La marca trabaja con cáñamo procesado traído desde Colombia y producido con semillas certificadas de los Estados Unidos. Una vez llegado el producto, Juan prepara la tintura de CBD y la diluye con etanol para facilitar la ingesta y obtener mejor pureza.

La marca ahora vende frascos de 25ml al 7% de CBD, un nivel relativamente bajo pues, según Juan, algunas personas con cuadros depresivos, por ejemplo, obtiene mejores resultados en micro dosis con porcentajes no muy altos. “Decidimos ir con dosis bajas e ir midiendo los resultados, por eso recomiendo a quienes lo toman que empiecen con tres gotas sublinguales en la mañana y tres en la noche para ir midiendo efectos, resultados y ajustar si hace falta.” Por ahora, CBD Sunset distribuye su producto bajo pedido y utiliza Instagram y el boca a boca como sus formas primordiales de promoción entre los ecuatorianos interesados en CBD de cáñamo.

Por qué haces esto: las ganas de ayudar.

Cepa CBD favorita: Charlotte´s Web.

Green Power

Cuando tu trabajo como trimmer se termina abruptamente, ¿qué queda? Emprender con cáñamo y textiles fue la respuesta natural de Jonathan Gaitán. Este “ganjero” guayaquileño creó una costumbre de viajar a California para trabajar esporádicamente en la industria cannábica norteamericana hasta que un día se le prohibió el ingreso a ese país. Ese fue el momento de volver e inventar una línea de ropa y otros textiles de cáñamo, hechos en Ecuador.

“El cáñamo podría cambiar el mundo si no fuese ilegal”, dice Jonathan. Él ahora vive en Montañita y maneja Green Power, una marca concepto cannábica que incluye camisetas, zapatos y mochilas. Para hacerlo, la marca mantiene acuerdos con costureros y zapateros en Guayaquil y en Santa Elena que trabajan con el cáñamo que Jonathan logra traer desde Nepal, vía China. Su socio puso el capital de arranque para la compra del cáñamo como parte de un partnership que, lamentablemente, terminó.

A pesar de que la marca aún cuenta con un stock de cáñamo para producir, el inesperado quiebre de relaciones comerciales con su socio ha puesto a la compañía, por ahora, en un stand by comercial. Sin embargo, ese stock es aprovechado este momento para confeccionar algunos elementos de las camisetas como los bolsillos y otros detalles; eso hasta volver a buscar vías de financiamiento para continuar el emprendimiento.

“Necesito dinero para conseguir más cáñamo (…) tengo 34 años y he aprendido en el camino a pesar de que, por el momento, no sepa exactamente cómo. El objetivo es conseguir capital, pero de que Green Power continuará, continuará”.

Día 4.20 perfecto: con un porro en la playa.

Cepa favorita: Blackberry Kush y Sour Diesel.

El próximo paso: que el Ecuador produzca cáñamo.

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