Artes

Las Narrativas Del Ecuatoriano Inconforme

Textos y Fotos* PARALELO Ilustración Aro Varse

A pesar de las quejas, la libertad de expresión en el Ecuador está viva. No sólo respira y transpira, también se modela, se protege y se cura desde los espacios creativos más activos del país para decirnos que la manufactura cultural y contra cultural DIY está en un momento alto.

Estudios, sótanos y oficinas improvisadas del país son los lugares donde se cuecen las más originales narrativas impresas, digitales y audiovisuales a manos de artistas, escritores, fotógrafos, músicos, ilustradores, etc. de variadísimos orígenes y tendencias. Sus productos no conocen de límites o discriminaciones, abanderan la libertad anárquica editorial y tienen a sus lectores como su bien más preciado.

Desde casas editoriales independientes decididas a plantarle el próximo reto a las momias del pasado hasta colectivos de fanzineros e ilustradores sin respeto por la autoridad, la clase creativa independiente del Ecuador está ahí bajo nuestras narices sin pedir permisos ni rendir cuentas a nadie, con un objetivo en común: buscar métodos alternativos de perpetuar su cultura entre sus públicos.

Hay mucho que descubrir y aprender, así que Paralelo rastreó a los principales productores indie de historias del Ecuador para conocer sus propuestas. En el camino conocimos a sus creadores y sus modos de confección de ficciones que retratan el inframundo urbano, la sátira del héroe, la negligencia tecnológica, la absurda política, las narrativas del cosmos, el comic criollo y la poesía homosexual, entre cientos de consignas creativas.

La motivación está compartida: publicar y difundir lo que nadie más hace. Estos son los productos y productores de nuevas narrativas del Ecuador.

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Aro Varse es una artista plástica mexicana radicada en Ecuador desde el 2013. “Llegue al país por una invitación para pintar en un festival y me quedé porque vi que la movida fanzinera tenía mucho potencial”, dice Aro. Tras su llegada fundó Runa Microeditorial (junto a HTM) que publicó 12 títulos de distintos artistas para visibilizar proyectos y procesos creativos de ilustración.

Ahora bajo Insurrecta Ediciones, Aro publica fanzines como Poder Amazónico (fanzine Nua) con la colaboración de artistas como PowerPaola y Sol Díaz. en la portada. Es un fanzine feminista que toca temas como la masturbación, el aborto, el pelo púbico, el cuerpo y los derechos de parto humanizado.

“La producción de fanzines ha crecido mucho y tiene que ver con el hecho que han formado sus espacios de exhibición para las publicaciones (…) mis fanzines tienen mucho que ver con la experimentación con ilustración”, dice Aro, quien no planifica las ediciones de fanzines en grandes temáticas, “prefiero formas inconsciente de diálogo sobre un tema que me preocupa. Hago un proceso editorial en el cual defino el tema central y lo voy construyendo. Crear una historia que tenga sentido e ir encadenando así la publicación”

La difusión de su trabajo editorial se realiza a través de redes sociales y repartición en bicicleta. Esporádicamente, Aro participa en ferias para distribuir su trabajo. “Los fanzines tienen que ver con hackear, con el hacktivismo, con romper sistemas y no rendir cuentas a nadie, publicar sin pedir permisos o consideraciones”.

Se llama Juan Pablo Jácome, pero en el mundo del fanzine y el street art se mueve como HTM. Influenciado por las lógicas punk, este zarumeño radicado en Quito desde hace 10 años abre espacios gráficos y discursivos desde la auto publicación de fanzines y otros productos gráficos que retratan las vías de la contra cultura local.

“Desde los 15 años he intentado expresarme e incomodar a través de la música, pintura, posters, stickers y fanzines. Desde pequeño me he dejado influenciar por lo que yo he podido ver y entender como contracultura, todos estos espacios alternos o subalternos de comunicación, difusión y contra información de contenidos que nacen como respuesta al bombardeo hegemónico mediático”.

Desde esa posición, HTM ha producido varios fanzines entre los que destaca El Vomitador, con el que hizo siete ejemplares en 2007 y La Silla, que armó con Martín López bajo una rutina de producción de 10 publicaciones al año que distribuyen e intercambian en espacios para el efecto.  La Silla fue un proceso de aprendizaje, pues nunca había visitado una imprenta y las convocatorias eran una forma práctica de generar contenidos sin diseñar ni dibujar, apenas eligiendo una consigna para el momento.

“Hace 10 años conocí el fanzine como obsequio, en ese entonces se los intercambiaba o regalaba (…) la idea de vender fanzines es nueva, eso llegó con las ferias de diseño y las lógicas mainstream, hípster, etc.

En 2013, HTM y Aro Varse crearon el sello Runa Microeditorial bajo el que hicieron 12 publicaciones. Juntos tiempo después concibieron y organizaron la feria La Cachina, donde fanzineros podían exponer y vender sus publicaciones. “Me gustaba el nombre porque lo veía como un lugar donde puedes comprar y vender materiales de dudoso proceder, cosas prohibidas...”. 

El año pasado, HTM realizó ocho publicaciones personales y Bajo el sello Runa está preparando su vigésima publicación rebelde. “Lo que hace la contracultura es tomarlo todo y masticarlo, digerirlo y devolverlo. Te llegan todos esos contenidos, los digieres y haces un fanzine, te llega toda esta propaganda política lo digieres y haces un mural…”

Actualmente, HTM organiza los miércoles de fanzines, espacios itinerantes pensados para fanzineros. “Eso demuestra el cariño que le tengo a la escena de las auto publicaciones. No me importa mucho el reconocimiento, me interesa más que los espacios se mantengan abiertos”. Es la forma independiente de perpetuar la consigna anti sistema. 

En Comoyoko, la relación entre el texto y la imagen es la base de su propuesta narrativa. Esta editorial independiente fundada por Marco Chamorro y Alice Bossut se dedica a la confección de libros ilustrados impresos en serigrafía donde las ilustraciones tienen el mismo peso narrativo que las letras. Ahí está su diferencial.

Comoyoko empezó en el 2015 con las ganas de crear libros en serigrafía y en xilografía. “Nos interesa el libro ilustrado, trabajamos el diálogo permanente entre el texto y la imagen, el encuentro entre el artista gráfico y el escritor en una obra para contar una historia con dos recursos de lenguaje”, dice Marco.

Bajo esa propuesta han realizado trabajo de recopilación de historias y leyendas orales de lugares como el Valle del Chota que dan cuenta de la simbología del paisaje y de la bomba y la convivencia con la naturaleza. A Ritmo Endiablado De Bomba fue el resultado de ese trabajo editorial.

El libro tuvo un tiraje de 400 ejemplares, cada uno con 15 páginas. Cada ejemplar fue hecho a mano y demoraron tres meses para la impresión en serigrafía, con tres colores de un lado y cuatro de otro. Alice y Marco se encargan de todo el proceso que incluye las ilustraciones, los textos y la encuadernación. A Ritmo Endiablado De Bomba es parte de la colección Caja Ronca, que recoge tradiciones orales de diferentes provincias del Ecuador.

La segunda colección de Comoyoko es Al Pasino, donde hay obras en colaboración con otros ilustradores como el colombiano Dipacho y Roger Ycaza. “El afán de Comoyoko no es publicar únicamente nuestros libros, sino también otra gente (…) buscamos generar encuentros entre escritores, ilustradores y grabadores”.

Comoyoko le pone énfasis a la calidad del trabajo en ilustración. “Somos muy cuidadosos a la hora de seleccionar a las personas y en analizar el trabajo, pues la ilustración todavía es considerada un adorno, así que a los ilustradores no se les considera como autores en el país”, dice Alice.

Desde el 2015, Comoyoko ha lanzado cuatro publicaciones y tiene planificados dos más para este año. A la fecha, A Ritmo Endiablado de Bomba ha vendido 250 ejemplares entre Ecuador, Francia, Bélgica y España.

Central Dogma es un colectivo multitask Ambateño fundado en 1993 cuando José Luis Jácome y Tania Navarrete vieron la necesidad de crear una plataforma física y un espacio de publicación para las artes que trabajaban en ese tiempo.

“No habían espacios favorables para la comunicación de contenidos sobre música, skateboarding, comic, ilustración y otros intereses afines en medios tradicionales, así que nos lanzamos con el colectivo”, dice José Luis.

Central Dogma emergió para apoyar las causas de aquella cultura que catalogan como B, independiente e impulsada con autogestión. El arranque impulsó un festival de música y un fanzine titulado Cerebro Obtuso que hablaba de artistas como Edgar Castellanos y Hugo Idrovo y se editó durante seis años..

“Queríamos (con Jaime Molina) una publicación para hablar de las bandas que nos gustan dice José Luis inspirada en otros productos impresos como las revistas Guayaquil Rif Rock y Trafic”.

En esos años, ese tipo de contenidos solo se publicaban en revistas especializadas, con notas esporádicas en medios como La Onda o con notas aisladas en El Comercio. Sin embargo, poco a poco, Cerebro Obsuto empezó a recibir y publicar los contenidos producidos por colaboradores. 

“La falta de visión de los medios para documentar algunas escenas fue lo que realmente nos impulsó a tener el fanzine mientras en Quito ya estaban naciendo publicaciones como Contaminación Zine de José Luis Terán, que considero la más grande influencia para la esfera fanzinera ecuatoriana”.

La consolidación del colectivo llegó con Dogma, una publicación considerada revista pero que mantenía una estética fanzinera. No contaba con un consejo editorial y se publicaba cuando se podía para servir como catálogo de registro de producciones musicales nacionales, principalmente ambateñas.

“Llegábamos a varios locales del país con mochilas llenas de ejemplares para repartirlos y luego de tres o cuatro meses regresábamos a los lugares para recolectar. A veces nos pagaban en mercadería, así que durante cinco años prácticamente entrabamos a los locales a llevarnos parafernalia rockera como forma de pago”.

Dogma y el colectivo se establecieron como un espacio de posibilidades narrativas y de intercambio de conocimientos de las comunidades under, de los movimientos, bandas y creadores independientes en comunidad creativa en la década de los noventa.

Tras el cierre del Dogma, el colectivo volvío al fanzine y organizó el archivo personal de José Luis y Diego Lara. El resultado fue la Fanzinoteca, un taller itinerante de enseñanza en las artes de la auto publicación que recorrió el país y ciudades del extranjero como Nueva York y Zaragoza, España. En el 2016, Central Dogma donó el archivo de la Fanzinoteca a la Casa de la Cultura de Cuenca para la libre consulta del todo el material recopilado a los largo de los años.   

De Ida y Vuelta es una editorial que demuestra que la imagen en los libros tiene un valor narrativo supremo. Así, este colectivo nació en 2014 con la participación de Emilia Andrade, Roger Ycaza, Santiago González y Marco Chamorro para demostrarlo con el lanzamiento de sus tres primeros libros: Vueltas Por El Universo, Mestre Wilson y Único En Su Especie.

“Los ilustradores de libros han tenido poca relevancia en el Ecuador, en literatura infantil o de adultos, así que fuimos trabajando y dando forma a proyectos ya encaminados de cada uno de nosotros para sacar adelante la propuesta”, dice Emilia.

En paralelo a la publicación de libros, De Ida Y Vuelta organiza talleres de ilustración y dibujo con artistas de Ecuador, Colombia y Argentina. Como resultado de estas actividades prepararon su trabajo más reciente: Decapitado, poemas ilustrados de Medardo Ángel Silva, Humberto Fierro, Arturo Borja y Ernesto Noboa y Caamaño con ilustraciones de mujeres de Ecuador y Colombia como La Suerte, So Sapato, Paula Bossio y Claudia María Gutiérrez.

“En Decapitado hay estas cuatro voces masculinas en la parte de texto, así que equilibramos con cuatro mujeres en la parte ilustrativa (…) ellas son artistas que tienen mucho que decir en estos momentos”, dice Ycaza.

Parte del anhelo de un trabajo como Decapitado es que la gente entienda qué es un libro ilustrado. “Nosotros acá nos hemos dado cuenta que la gente no termina de entender, y eso no solo la gente que no es muy cercana a los libros, sino de hecho los mismos especialistas”.

Para De Ida Y Vuelta, el medio editorial independiente es el espacio creativo contemporáneo de las mejores y más atrevidas ideas y productos del país. Y la existencia de librerías especiales para estos productos como Rayuela o El Oso Lector han sido aliados en la distribución para sus lectores.

Interruptor nació como un fanzine para dar visibilidad a un grupo de creadores visuales y literarios tras el contacto de su fundador (Sergio Silva) con el colectivo Fenómenos y tras seguir el trabajo de Central Dogma, quienes armaron la primera fanzinoteca nacional hace diez años.

El primer Interruptor salió en el 2008 cuando Sergio asistió a un festival de Central Dogma e hizo la primera entrega, la número 0 con un tiraje de 100 ejemplares. Al este número le dieron una temática en común para la publicación de 25 trabajos de artistas de ocho ciudades del país.

Para el número 2 (500 ejemplares), la operación se internacionalizó y se financió a través de una campaña en Kickstarter. “Creo que fue el primer proyecto ecuatoriano ubicado en esta plataforma dice Sergio ya que la gente no conocía el concepto de crowdfunding”.

Desde el 2008 se han publicado cuatro números de Interruptor, representando épocas diferentes de la vida de su creador. “Doy la opción a mis trabajos de que transiten por otras plataformas, dependiendo lo que quiero explorar como creador (…) no es solo un tema la auto publicación sino experimentar formas de gestión y formas de comunicación. Como hacer que esta expresión artística que es el fanzine se vuelva multimedia o transmedia y romper la plataforma impresa”, finaliza Sergio.

Ahora está planificando una nueva publicación que consistirá en una pequeña colección de fanzines hechos en serigrafía. “Junto con eso queremos hacer unos cortos animados que van acompañar las publicaciones (…) todo esto fue por mi curiosidad de explorar nuevos medios, formatos, plataformas y contar historias a través de múltiples plataformas”.

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Harto Comics es una editorial digital creadora de los comics Nerdos y El Cuervito Fumanchú, una serie de historietas donde el protagonista es un cuervo burlón y desinteresado que busca su beneficio personal alterando a los demás con sus puntos de vista. Junto a Fumanchú están el ratón Rakumín, Pellejo, Sebas, Lisa, el Niño Viejo, el Heladito Hispter, Chino Chico y Tuiter, un pájaro que es el sapo del barrio.

El universo ficcional de Harto Comics es responsabilidad de Iván Bernal, Kevin Fernández y Daniel Gavela, tres publicistas guayaquileños que promueven su trabajo desde las redes mientras buscan a otras personas interesadas en unirse publicando comics semanales de forma independiente. “El único requisito es crear constantemente comics y que nos den la autorización de difusión”, dice Iván, más conocido como Berni en el mundo del comic.

Harto Comics es una editorial independiente digital que ocasionalmente hace publicaciones físicas. “Nuestro fin no es publicar en medios impresos, nada más los usamos como apoyo para ofrecer a nuestros seguidores algo adicional a lo que ellos leen en internet, como pieza de colección”, explica Kevin.

Además de trabajar como productores de historietas, los muchachos de Harto Comics ofrecen servicios de producción y generación de contenido con clientes que necesitan personajes, comics, ilustraciones o historias para sus marcas. Como remate trabajan campañas publicitarias y de expectativas para empresas que buscan comunicar a través del comic y de la creación de personajes y guiones.

Sofía Martina, a.k.a. La Suerte es una artista urbana quiteña que estudió filosofía en la Universidad San Francisco y que empezó su carrera pintando calles en la ciudad en la noche, actividad que la llevó a meterse en la movida fanzinera.

“Cuando pintas en la calle tu obra puede desaparecer a la mañana siguiente, así que empecé a compartir mi trabajo urbano fotografiándolo y sacando copias para intercambiar y distribuir. Caminaba por la calle con mis copias para todo lado, como si fuesen un portafolio móvil de ideas y trabajos”, explica La Suerte. Fue ahí cuando el soporte la capturó.

Cuando nació su hijo, su vena fanzinera se expandió. “Me di cuenta que contar cosas de mi vida era más fácil que contar cosas ajenas, así que hice un dibujo por día desde que nació mi hijo hasta que cumplió 40 días por esa tradición de la mamá novata en cuarentena (…)  lo interesante era que acabó siendo un fanzine performático, me obligaba a sentarme a diario para hacer un dibujo a pesar del cansancio, de la lactancia, de lo que sea... Ahí me di cuenta que lo mío eran los fanzines autobiográficos”.

El trabajo de La Suerte es muy personal y está permeado por historias de mujeres. “El tema de género me interesa mucho”. Esto la ha involucrado en movimientos feministas y la llevó a colaborar con el colectivo Salud Mujeres en el tema de despenalización del aborto mediante ilustraciones de un fanzine que acabó siendo una publicación de pasta dura y todo.

Paralelamente, La Suerte trabaja con un colectivo urbano de artistas, activistas, fotógrafos y videógrafos para Minka Urbana, capturando las vivencias del campo en temas de minería. “Junto a ellos estoy armando un proyecto de mujeres afectadas por la explotación minera (…) estoy recopilando historias de mujeres afectadas por la violencia del extractivismo, que a final acaba siendo violencia machista. Acabarán como diarios de mujeres con los que quiero armar una publicación y una exposición subsecuente”.

Aparte de sus fanzines, La Suerte hace dijes, stickers, ilustraciones para revistas independientes y libros infantiles, muchos de sus productos mediante la auto gestión. “Con mis cosas me he ido a festivales en ciudades como Ambato o Cuenca y la distribución siempre la hago personalmente en tiendas o lugares donde sospecho les puede interesar mi trabajo, siempre pendiente de ir a cobrar, je”.

El Fakir mira atrás para ir para hacia adelante. Este sello editorial fundado por Gabriela Alemán, Álvaro Alemán y César Salazar tiene un corte claro: visibilizar autores que han sido marginalizados por diferentes razones o que no han recibido la atención necesaria en el pasado.

El poeta cuencano César Dávila Andrade, conocido como El Fakir por sus enunciados extraños sobre las culturas orientales, inspiró el nombre. “Figuras como Dávila Andrade han pasado ocultas del imaginario nacional, es un ejemplo de la visión con la que seleccionamos obras”, cuenta César. 

El Fakir se concentra en literatura marginal y obras hechas por mujeres. “Empezamos buscando a autores que ya han publicado previamente (…) no buscamos autores nuevos o jóvenes, al menos por ahora”.

Bajo esa política publicaron su primer título 008 Contra Sancocho, del escritor colombiano Hernán Hoyos, quien nunca había sido publicado, ni siquiera en su propio país. Hoyos escribió en los setenta una serie de cuentos bajo el género de sexo ficción. En ese tono, 008 es un agente secreto que cumple misiones bizarras en Cali atravesadas por el sexo en la ciudad y la crítica a la autoridad.

“Hoyos fue un pionero del género de narco novela en Colombia dice César sin embargo su obra no se encuentra fácilmente en muchas librerías por considerarse literatura menor o marginal”.

Con títulos que cubren desde poesía hasta ciencia ficción, El Fakir nació como otros colectivos,  para cubrir carencias importantes en el mercado editorial nacional. “En Ecuador se ha perdido la figura del editor como la persona o entidad que puede ser un mediador entre la producción literaria, los escritores y el público”. 

Las novelas gráficas son otra apuesta de El Fakir. Bajo ese género han publicado obras como Virus Tropical de Powerpaola y Achiote, del escritor ecuatoriano radicado en Chile Alberto Montt, donde el autor relata recuerdos de su infancia en Santo Domingo de los Colorados.

Desde una casa/estudio de una sola planta en el barrio quiteño La Vicentina opera el colectivo Kuzkina Mat. Su propuesta abarca de todo, va desde la producción de fanzines y comics hasta la intervención urbana a través de murales. 

Los miembros de Kuzkina Mat se conocieron en la facultad de arte, arquitectura y diseño de la Universidad Católica y su inclinación creativa se dirige a narrativas transmedia que sean capaces de expandir un universo de contenidos a través de diferentes canales y formas donde no se repliquen las mismas historias apenas adaptadas.

La voluntad transmedia del colectivo es peculiar en el medio y el escape a la tentación de repetir la misma obra en diferentes canales está muy presente. “No se trata de adaptar un video en un libro, sino a partir del otro medio, expandir el universo narrativo”, algo con lo que están experimentando a través del comic y las intervenciones en murales.

Los miembros del colectivo comparten proyectos pero tambien hay trabajo independiente que incluye proyecciones o incluso bio construcciones, todo bajo la marca Kuzkina Mat, nombre derivado de la bomba de hidrógeno soviética RDS-200, conocida popularmente como Kuzkinamat. “Le pusimos ese nombre porque nacimos cuando acababa la Guerra Fría y mucha de la ficción que consumimos, comics, películas, etc. tenía que ver con la amenaza nuclear y la destrucción del mundo (…) nos quedó en la cabeza”. 

Ahora Kuzkina Mat produce 20 fanzines diferentes mientras reconocen que no hay un legado de consumo de ese tipo de narrativa y formatos. “El fanzine está marginalizado para públicos mayores como un producto cultural normal o cotidiano, es rebuscado”. Aceptan un interes porque se expandan los públicos de consumo porque no pueden seguir siendo ellos y sus pares quienes consumen lo que hacen.

Un trabajo temporal como editora encargada de rescucitar un fondo editorial de los años setenta inspiró a Sandra Araya para fundar Doble Rostro, un sello para regirse por su criterio sin rendir poder de negociación en aspectos técnicos o literarios sobre qué se publica y qué no. “No se trata de establecer una dictadura, sino de criterios particulares sobre edición desde mi visión”, dice Sandra.

La editorial arrancó en 2011 para publicar trabajos específicos como Miss O´Ginia de Fernando Escobar Páez, el libro más vendido de Doble Rostro a la fecha. “A Fernando no lo iba a publicar nunca una editorial tradicional, ya que la obra ha sido catalogada como pornográfica y grotesca (…) pero es muy divertida”.

La transgresión es una consigna para Doble Rostro. Así, publicaron Angelote Amor Mío del poeta Javier Vásconez, una obra ilustrada por Ana Fernández que fue de las primeras que habló sobre la homosexualidad en el Ecuador que cuestiona símbolos religiosos como el de La Dolorosa. 

A la fecha, Doble Rostro tiene publicados 10 títulos que incluyen los géneros de narrativa, poesía, cuento ilustrado y ensayo. En este último destaca la obra Un Viejo Cuento de Jack London y Otros Ensayos, del cubano Jorge Fornet.

“Para mi, la edición de libros es el trabajo de la necedad pues rara vez se puede vivir del oficio”, dice Sandra, quien paralelamente trabaja en la campaña de lectura Eugenio Espejo editando la revista de cine y empleando el resto de su tiempo en hacer lo esencial: escribir.

A Juan Zabala lo mueve una duda: ¿cuántos comics no publicados se han hecho en el Ecuador desde los años ochenta? La respuesta quizás este en la base de datos de 300 obras de casi 100 autores que está digitalizando.

En el proceso de montar la colección de comics, Juan se asoció con la Alianza Francesa para hacer convocatorias en Quito, Guayaquil y Cuenca para que la gente lleve trabajos sin más premio que el ser exhibidos.

Juan es un fotógrafo, diseñador web y productor audiovisual que se vinculó con la movida del comic en los noventa lo que derivó en la producción de sus primeros fanzines titulados Fútbol Story (con Santiago Reyes) y Lindo Perrito.

“El fanzine es un producto único de manufactura, una cuestión auntónoma donde un contenido puntual llega a un consumidor omitiendo todo el proceso editorial, sacrificando la preocupación por números o distribución o la preocupación por la venta, pero logrando que el contenido sea libre”.

Para Juan, los fanzines en el Ecuador están teniendo alcances mucho más elevados de lo que se pudo haber imaginado, sobre todo cuando las grandes editoriales se “están volviendo dinosaurios creativos atascados en el lodo”.

Así, una preocupación particular de Juan es la relación entre calidad de contenidos, códigos y roles asumidos dentro de la cultura.

“Cuando te pones en el rol de gamín en realidad te estas subordinando al sistema, cuando debes combatirlo como igual con una actitud digna en todas tus actividades. Esa actitud hace que cuides tus criterio con tu producción, tu códigos estéticos y ofrezcas una experiencia trascendente o positiva con tu contenido (…) que tengas una perspectiva de desafiliación del sistema no quiere decir que no eres una persona digna”.

En su casa de La Vincetina, Juan guarda una de las colecciones más variadas de fanzines producidos desde los años ochenta en el Ecuador y en el exterior.

Lesparragusanada es una plataforma impresa para la publicación de historietas, comics, viñetas y otros productos de ilustración. Consiste en una galería en formato revista que realiza convocatorias abiertas a actores del comic, de la ilustración y de la literatura. “La intención con las convocatorias para publicar en la revista es promocionar, difundir e incentivar la creación de comic con identidad e historias locales como un producto de consumo”, dice Carla García. 

Lesparragusanada empezó como un fanzine en el año 2000 con Alex Sánchez, Jorge Chicaiza y Lenin Dávila como sus propulsores iniciales. “El detonante para hacerlo fue una cultura emergente de boceteros que trabajaban atados de hojas papel bond, anilladas y con portadas a mano que se iban compartiendo de mano en mano”, dice Fausto Machado.

El proceso era precario, nadie sabía bien como hacer una revista. De manera artesanal y a través de contactos y amigos se imprimieron 300 ejemplares del primer número, 100 en papel normal y 200 en papel periódico. 

Los números subsiguientes se hicieron con autogestión o con la ayuda de fondos concursables público; así Lesparragusanada empezó a hacer lanzamientos por más ciudades del país como Guayaquil, Ambato y Cuenca con pequeños eventos en centros de arte.

Su número más reciente (no. 4) fue lanzado en las instalaciones del Centro de Arte Contemporáneo de Quito hace pocas semanas con la participación de artistas como Paco Puente, Jorge Cevallos y Kuzkina Mat. El día a día de la ridiculez, historias personales, la sátira ilustrada y la intersección entre humanos y tecnología son algunos de los temas tratados en ese número.

Guineo Press es la primera y única feria de fanzines de la provincia de Loja, lugar de nacimiento de Madriguera Microeditorial, un duo de fanzineros formado por Johanna Villavicencio y Luis Cisneros. La feria es un espacio de encuentro de publicaciones auto gestionadas e independientes que sirvió como plataforma principal para promocionar el trabajo de la editorial.

Madriguera inauguró la feria Guineo Press en septiembre del 2015 tras una convocatoria abierta. “En verdad la editorial comenzó con Guineo Press cuando Luis hizo su tesis universitaria sobre fanzines. Ahí creamos Madriguera y empezamos poco a poco con publicaciones propias como Manuela, un fanzine con trabajo fotográfico personal”, dice Johanna.

Guineo Press ha tenido tres ediciones y en marzo se inaugurará la cuarta. En esa edición, Madriguera lanzará el tercer número de Travesti un fanzine que planteó temas libres en fotografía, collage e ilustración en su primera convocatoriajunto a otros dos hechos con trabajo de poesía e ilustración de dos jóvenes lojanos. 

Ahora madriguera cuenta con 12 fanzines en su catálogo de publicaciones y recientemente montó la Madriguera Art Shop como un espacio para mostrar su trabajo. La tienda constituye un espacio para arte y diseño independiente único en Loja.

La respuesta creativa anti sistema a la ortodoxia editorial está en Murcielagario Kartonera, un colectivo formado por Agustín Guambo, Marco Tobar y Nataly Noboa que busca desestabilizar el rol de la literatura como instrumento de élites mediante la confección y edición totalmente artesanal de sus libros y colecciones de poesía y narrativa.

En Murcielagario Kartonera el copyright no aplica: las obras de Edgar Allan Poe, Franz Kafka y David Foster Wallace han sido pirateadas por esta editorial usando hilo, cartón y papel reciclado. No hay función económica, no hay plata en la ecuación. “Nacimos como un proyecto anarco-editorial dedicado a mover el acervo literario ecuatoriano y mundial entre la gente, porque es universal”, dice Agustín.

La editorial tiene dos vertientes: la primera trabaja las ediciones de manera totalmente artesanal y la segunda busca métodos más formales para difundir creación literaria relevante. Un ejemplo es Pastor de Perros, una obra del poeta peruano Domingo de Ramos, quien cedió los derechos a Murcielagario para una confección artesanal con una cubierta de tela reciclada para “darle personalidad a la obra”, según Agustín.

La obra salió bajo la colección Credo de Caníbales, una de las cuatro que la editorial mantiene junto a Media Java de Poetas, Aullido Internacional y finalmente Guambra Malcriada, bajo la cual publicaron la obra de seis poetas quiteños desconocidos. 

Obras como Pastor de Perros salen con tirajes de 50 ejemplares que demoran dos meses en encuadernarse uno por uno en el taller de la editorial, que tiene una pequeña máquina para el efecto junto a una impresora improvisada. Los materiales como el cartón, el hilo y las hojas son rescatados de fábricas, centros de reciclaje o casas de amigos o familiares.

El fuerte de Murcielagario es la poesía por el trabajo artesanal, pues esos libros suelen ser más cortos y manejables. Una de las principales obras publicadas en el género es Ojo por Ojos, poemas sueltos del escritor Huilo Ruales.

“No pedimos ni damos dinero. Los derechos de las obras están abiertos, nuestros libros se pueden fotocopiar, reproducir y piratear a discreción (…) buscamos un intercambio justo de arte”, dice Agustín. Con esa lógica, las obras de Murcielagario Kartonera han recorrido ferias en Quito, Cuenca, Guayaquil, Lima, Santiago y Buenos Aires”.

Todos sus gastos son auto gestionados con servicios como restauración de libros viejos. “No queremos apoyos oficiales o estatales, sería vender el alma al diablo”. Anarquía total.

El portafolio fanzinero de Titö EnKaös es una obra cíclica con motifs musicales, sociales, políticos y culturales que han venido formándose desde el 2008 cuando hizo su primer fanzine. Para él, la creatividad del fanzine está en su poder como forma artística que vincula realidades internas y externas del “yo” con públicos en movimiento, habitualmente al margen o cansados de las narrativas y medios tradicionales.

Su principal creación es Krea Desorden, un fanzine bautizado con el nombre de una de las canciones de su banda punk Ratas e inclinado a tratar temas de diseño y música, dos de sus principales intereses. “A la fecha tengo seis números de Krea Desorden con tirajes de entre 200 y 500 ejemplares”. Para mayo estará listo el número siete. “Normalmente mis fanzines los trabajo solo, pero en el caso de Krea sí hago convocatorias”.

En 2013, Tito comenzó a editar su material de su propia micro editorial Amaru Distro bajo la cual hace el fanzine Diseña o Muere como producto destacado. Tres años después lanzó el primer ejemplar de una Punkzinoteca de 10 volúmenes titulada Kill Your Idols. El fanzine consiste en un proyecto para transformar 10 canciones post punk y new wave en trabajo de comic. El primer tema fue She Lost Control de Joy Division, convertido en un comic collage poco tradicional.

“Me gusta participar de ferias de libros, festivales y encuentros e intento siempre estar de gira (…) en 2014 pude viajar al Encuentro Latinoamericano de Diseño en Argentina para presentar Diseña o Muere, que también fue presentado en Colombia y Perú. Adicionalmente, EnKaös produce desde al año pasado Marikona, publicación para la que preparó una “fiesta transgresora que choca bastante a la gente curuchupa”.

Como un proyecto paralelo ahora prepara un documental sobre fanzines en Latinoamérica, por el que ya ha viajado a documentar el movimiento en países como Bolivia, con próximas paradas en Brasil y Paraguay con miras a tenerlo listo en el 2018.

En el 2011, Paco Puente presentó a algunos amigos y conocidos la idea de fundar una revista ilustrada. El resultado de las conversaciones fue Azno Comics, una publicación que empezó como fanzine y que ahora es la cara más visible de su portafolio de producción cómico-ilustrativa.  

Azno Comics es un espacio dedicado al humor gráfico que incorpora animación, humor, chistes y reportajes reales e imaginarios. La revista salió por primera vez hace cinco años y ahora en 2017 saldrá la tercera entrega. Azno Comics es la marca bajo la cual Paco publica las historietas Mambo y Ratas Peleonas, que salió por primera vez en el 2015 y que se distribuye principalmente por redes sociales, como todo el trabajo de Azno Comics.

Bajo el seudónimo Afromonkey, Paco también trabaja historietas que parodian el día a día de sus personajes y han sido publicados en países como Argentina, Estados Unidos, Alemania y España. Las historietas de Afromonkey emanan de colaboradores que libremente mandan sus trabajos para ser publicados, Paco alienta que ilustradores de fuera del país también lo hagan. Ahora Azno Comics cuenta con fans que mandan ilustraciones e historias desde países como Chile y México.

“Ahora nos movemos principalmente por medios digitales con tiras cómicas semanales. Tenemos nuestra web oficial y también nos movemos en Facebook y Tumblr”, dice Paco, quien tiene un portafolio de ilustración que incluye trabajo comercial y editorial para revistas como Diners, Gestión, Soho y la revista A Bordo de TAME.

“El fanzine ya no está activo, siempre fue pensado como una obra pasajera de edición limitada”. Galo Pérez es un fanzinero que sabía que su producto tenía una fecha de caducidad cuando lo empezó hace tres años con Juan Zalamea, un amigo cercano.El primer número de El Monociclo salió en el 2012 y fue seguido por siete más. Algunas copias siguen distribuyéndose pero su producción paró definitivamente.

Como muchos otros, El Monociclo fue un fanzine basado en la colaboración y en la desestimación de aspectos estéticos. Cada edición se elaboraba con una llamada o convocatoria de hasta 20 artistas para presentar trabajo inédito sin formatos establecidos. 

“Nacía la consigna gracias a un poema, un cuento, una palabra, a veces en un color... En la última edición decidimos hacer un poco una exposición de ilustración y cuentos para juntar las interpretaciones como un experimento artístico”, dice Galo. Así, el Monociclo se reinventaba cada tres meses como un objeto coleccionable, “como comprarse un cuadro o una foto, algo que guardas porque hay curaduría, diseño, narrativa, un papel particular…”

Financiado para su publicación a través de fiestas y eventos similares, El Monociclo tenía el espíritu DIY, lánzate tu mismo, publica solo. “Me gusta esa forma de pensar dice Galo porque traspasa la barrera entre el critico literario que es un poco académico y va directo al publico”.

Turbina es democracia editorial para el ecuatoriano contemporáneo. Es la pasión por los libros transformada en una consigna literaria para incidir en el tradicionalismo editorial nacional. Turbina fue fundada por Juan Pablo Crespo en el 2016 para atender una carencia del mercado: publicaciones económicas con énfasis en contenidos novedosos y diseños llamativos.

“La lectura en el país es un tema complejo, pero pienso que se lee poco en buena proporción por la presentación de los productos impresos”. Así, Turbina asumió el reto y sacó la colección Artefactos, una serie de cinco libros que conducen al lector por el ensayo (Vértigo), la narrativa (Insomnio), la crónica (Silencio), la poesía (Arrarrau) y el teatro (Penumbra), escritos por 47 autores nacionales desde consagrados como Huilo Ruales hasta gente que nunca había publicado nada.

Artefactos es una muestra representativa de la literatura contemporánea ecuatoriana con textos de hombres y mujeres entre 26 y 67 años de varios puntos del país como Loja, Guayaquil, Manta, Latacunga, Portoviejo, Ibarra y Quito

Juan Pablo preparó la propuesta temática para cada libro y el resultado fue ensayos sobre sexo en personas con discapacidad o crónicas sobre intimidades inconfesables. La colorida colección de bolsillo es el producto principal de la editorial, que se la jugó con publicaciones portables y accesibles económicamente. “Nuestros formatos siempre son pequeños, por eso el nombre Turbina, un aparato pequeño en relación a lo que puede mover y a la energía que puede producir”.

A la par de la colección Artefactos, Turbina publicó en 2016 la novela Pararrayos, de Daniela Alcívar Belollio y Fiebre de Invierno de Marilyn Bobes.

El auge y caída de una funcionaria pública seguidos de cerca por el editor de un “pasquincete difamador y cualquiercosa” que no entiende nada de lo que está pasando, o casi nada. En sus páginas, el Supersecretario de Saberes y Sabores Mixtos tiene un accidente y se descubre su doble vida mientras el Proceso Neorenovador de Reciclaje y Eficiencia Burocrática prepara cambios profundos al sistema.

Shunshopamba Freak es un medio de comunicación que trata de ser lo más cercano a un periódico real que inevitablemente acaba engañándose a sí mismo con la publicación de cada número, repleto de noticias de ficción que se leen como una crítica al sistema. Nació como un comic de lo absurdo con formato de periódico, publicado por Jaime Hidalgo desde el año pasado tras su experiencia como burócrata del estado.

“El ambiente ministerial fue impactante para mí, pues pude conocer sus mañas (…) fue la inspiración para crear noticias que a veces coinciden con la realidad, pero que no van en contra de nadie en particular”, dice Jaime.

Shunshopamba Freak se ridiculiza con frecuencia, y se boicotea con auto sanciones que le impiden editarse por algunos meses, como en aquella ocasión en la que no puso pies de fotos en sus páginas y cerró operaciones (¡una excusa para la demora del editor!)

“Shunshopamba es un pasquín de última su propio editor lo admite y abraza el talento de reírse de uno mismo y de aceptar con orgullo premios como el ya anunciado por la Asociación de Cultivadores de Aguacate, ya que nuestro papel tiene el mejor PH para madurar aguacates”.

Jaime guarda 500 páginas con ideas, guiones, viñetas, historias, etc. recabadas durante su paso por la función pública que servirán de fuente para sus próximas ediciones, cuando Shunshopamba Freak hará una introspección sobre su papel como medio de comunicación, “o como ¼ de medio” dice Jaime.

“No sé cuánto durará la aventura, pero al momento su editor no se ha cansado de satirizar los sinsabores de su imaginario”, finaliza Jaime. Shunshopamba Freak es un juego donde hay que creer para ridiculizar.  

 

Ruido Blanco es un colectivo independiente con aire tradicional, inspirado en un estilo editorial recio que pone mucha atención a la calidad de sus materiales de impresión, a la doble solapa, al diseño sobrio de portadas y a detalles gráficos como marcaciones especiales en los números de páginas.

La editorial nació en 2011 tras el fin de la revista de poesía Ruido Blanco editada por el Consejo Nacional de Cultura. Andrés Villalba define a la propuesta como una “apuesta a la aproximación las vanguardias y a las formas poéticas no establecidas ni privilegiadas y que carecen de un mercado editorial”.

Así, el primer experimento fue Un País Imaginario, una antología de 29 poetas latinoamericanos nacidos entre los años 1960 y 1979 trabajada por Maurizio Medo. Le siguieron Incursión Al Bosque De Polvo de la mexicana Laura Solórzano, Motricidad Fina, un perfil ensayo entrevista de Eduardo Milán realizado por Fabián Darío Mosquera y Neurografías, una interpretación fotográfica y pictórica de varios poetas realizada por tres jóvenes artistas visuales.

La etapa más formal empezó en 2014 cuando la editorial planteó la colección de poetas nacionales Jinetes Del Habla con autores como Javier Cevallos Perugachi y Luis Carlos Mussó y la colección de poetas latinoamericanos Transtierros.

Coloquialismo, surrealismo, experimentación, culteranismo, simbolismo, erotismo, poesía y antipoesía visual y el neobarroco son apreciaciones mediante las cuales Ruido Blanco cataloga sus títulos publicados, entre los que destaca su único libro de narrativa titulado Para Esta Mañana Diáfana, de la guayaquileña Daniela Alcívar Bellolio.

*Fotos 3, 4, 7, 8 y 14 son del archivo de los entrevistados

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